El simple hecho de no tener tubo de escape no significa que un vehículo eléctrico no contamine, aunque no consideremos su ciclo de vida, tampoco es real que no contamine, pues el simple desgaste de neumáticos y pastillas de freno ya de por si generan una contaminación que aunque pudiera parecer residual no lo es. Si se desea profundizar en este tema Rodney Weber de la universidad Georgia Tech puede orientarnos al respecto. Pero el vehículo para que cumpla con su función necesita moverse, la electricidad que utiliza, digamos que es el combustible que a de provenir de su depósito de almacenamiento que sería la batería y ya en lo que sería el depósito comienzan los problemas, porque la batería en si misma ya es un elemento contaminante importante.

El gasóleo o la gasolina de forma instantánea son consumidos y expulsados al aire por ese maldito tubo de escape que tanto nos perturba, pero con la batería no pasa lo mismo. Esta cumple su cometido por un tiempo mayor, hablan de aproximadamente 3.000 ciclos de recarga, muy optimista lo veo, pero y luego ¿que hacemos con ella? Se dice que se recicla para otros usos, pero volverá a agotarse hasta que ya no sea mas que un residuo altamente contaminante y del que a fecha hoy no hay previsto forma de reciclado alguno.

Se estiman 3 millones de baterías desechadas para el 2025, todas ellas fabricadas incluyendo metales pesados.

Pero los problemas de las baterías no acaban en su reciclado, su fabricación también es fuente de contaminación. Un informe del IVL Sueco del 2017 ya alertaba que la producción de baterías supone en términos de emisiones, el equivalente a 10 años de uso del vehículo, poniendo en aviso a las autoridades suecas acerca de la implementación masiva del coche eléctrico. Los problemas con la batería no se quedan en su fabricación ni su falta de previsión de reciclado, sus componentes también están sujetos a controversia. El litio no es abundante y el cobalto además de escaso es un metal pesado muy contaminante que se extrae mayoritariamente, un 90%, de un país digamos que dudoso, como es la República Democrática del Congo.

En resumen, las baterías tienen problemas para ser recicladas, tienen problemas con las emisiones en su proceso de fabricación y además los componentes son contaminantes y concretamente el cobalto solo se extrae de un país cuando menos muy conflictivo. Se puede decir que el depósito de combustible – la batería- es muy caro, muy pesado, no es en absoluto limpio, es contaminante y entre sus componentes hay metales pesados altamente tóxicos y como detalle final además mengua con cada recarga. No le veo el atractivo.

Pero y ¿el combustible?, en nuestro símil la electricidad ¿La electricidad, de donde procede? Actualmente la producción de electricidad proviene de un mix de producción energética, centrales nucleares, las centrales de ciclo combinado, gas y carbón y las llamadas renovables. Actualmente el 21% proviene de centrales nucleares, otro 21% de centrales de carbón y un 10% de centrales de ciclo combinado. De lo que podemos llamar renovables un 20% es eólica un 2% Solar térmica y un 3 % fotovoltaica, que por supuesto han de estar apoyadas por las no renovables cuando nuestro querido clima no permite extraer nada de energía. La energía hidráulica es de un 10% pero los datos que se dan no incluyen la generación de bombeo. En resumen, el record de suministro eléctrico, digamos que limpio, es del 34% es decir el 66% como mínimo, proviene de la generación de electricidad en formas contaminantes. Vaya parece que el combustible para nuestro coche eléctrico también es contaminante. Pero la cosa no se queda ahí, hay que llevar ese combustible hasta nuestro deposito – la batería- y ahí la cosa se pone turbia, porque cada coche eléctrico tiene que tener su propia manguera de combustible, es decir, su enchufe.

Según REE el sistema español esta preparado para distribuir el aumento de consumo, pero REE suministra en alta y las compañías que reparten en media y baja aun no dicen nada. Hagamos un supuesto, en un garaje de 50 coches que existan 10 ó 15 vehículos eléctricos seguramente no suponga ningún problema primero para sus propietarios, casi seguro que su derivación individual absorberá ese incremento de consumo, y segundo para la comunidad, pues su línea general de acometida también será capaz de absorber ese incremento de potencia demandada, lo que no sabemos, es si llegado el caso de que un 80% de vecinos decida tener coche eléctrico, la compañía que nos suministra electricidad nos exija aumentar la sección de la línea general de acometida, con el consiguiente coste para toda la comunidad, y por cierto un coste que puede ser significativo. Y si todos los edificios circundantes estuvieran en la misma situación, ¿el centro de transformación seria capaz de afrontar este aumento de demanda? Y si no fuera así, ¿quién habría de soportar el coste de los nuevos transformadores?, porque en la actualidad cuando se da esa situación son los demandantes de energía a los que se les carga el coste de dicho transformador. Vaya, parece que podría haber problemas para que la gasolinera alimentara tantas mangueras. Y todo esto sin tener en cuenta que, de los 22 millones de vehículos que hay en España, solo 9 millones duermen en garajes, es decir con posibilidad de tener su manguera de gasolinera.

No tengo nada claro que el coche eléctrico que nos venden ahora sea la solución para la movilidad no contaminante, de hecho Volkswagen ya reconoce que el vehículo eléctrico solo es un 18% menos contaminante que un uno de combustibles fósiles y un estudio independiente de la consultora Bernstein habla de que realmente el coche eléctrico es un 20% mas contaminante que los actuales diésel o gasolina. Y si, en estos estudios se incluyen todo el ciclo de vida del vehículo y el de sus combustibles.

Lo mas preocupante es que este boom del coche eléctrico ha dejado de lado el desarrollo de mejoras en las emisiones contaminantes, como pudiera ser la pila de hidrógeno, el gas natural o la simple reducción del tamaño de los motores actuales, tanto diésel como gasolina. Ejercicios como los motores TFSI eran un buen ejemplo de reducción de emisiones contaminantes y vehículos tan originales en su concepción como el Ampera también.

Gracias a políticos y políticas oportunistas es posible que nos tengamos que enfrentar a una situación de movilidad con grandes costes en nuevas infraestructuras que tendremos que soportar como contribuyentes sin un final nada claro y menos aun en el cumplimiento de su objetivo.

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